SANTO DOMINGO.- “Aunque hemos dicho que Molinos incrementó su capacidad de producción para cumplir con la demanda, acumuló pérdidas tan cuantiosas que en 1998, en el primer gobierno de Leonel Fernández, la Comisión de Reforma de la Empresa Pública (CREP) inició con ella el proceso de privatización de las empresas del Estado”.
La afirmación en ese sentido está contenida en un amplio reportaje divulgado por el diario El Caribe en su edición del día 26 de junio del 2010.
En ese trabajo, el referido matutino narra la trayectoria de Mollinos Dominicanos, que era el nombre original de la empresa, desde su creación en 1960, con el objetivo de abaratar y mejorar la gran variedad de productos elaborados en base a la harina.
El reportaje destaca que el 14 de abril de 1999, el grupo Malla & Compañía (integrado por Mabrano, GMV, Molinos del Caribe y Mabratama), adquirió el 50 por ciento de las acciones de la empresa por un monto de 254 millones y pasó a denominarse Mollinos del Ozama.
Agrega que en el marco de ese proceso, el 69 por ciento de los empleados de la antigua empresa se convirtieron en socios accionistas de la nueva.
Así las cosas, Molinos del Ozama es una empresa cuya propiedad accionaria es compartida por el Estado y el sector privado. El Estado es representado por el Fondo Patrimonial de las Empresas Reformadas (FONPER).
Sigue diciendo el reportaje del Caribe que en el 2002, Molinos Modernos, división de molinería de la Corporación Múlti Inversiones, con sede en Guatemala compró las acciones del grupo Malla y se consolidó en la comercialización regional de las galletas Hatuey, Dino, Guarina y Fiesta; produjo las pastas Milano, Milanesa y Ricos y mantuvo la producción de harina en Molinos del Caribe.
En junio del 2009, el FONPER y Molinos Modernos adquirieron una nueva y moderna maquinaria que puso a Molinos del Ozama en capacidad de procesar diariamente 250 toneladas métricas adicionales de harina.
Los equipos fueron adquiridos con un monto superior a los 250 millones de pesos.
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