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Contrario a la idea que por razones político-electorales han querido vender algunos sectores, la capitalización de las empresas públicas No constituye un regalo, sino un inteligente mecanismo adoptado por el primer Gobierno del doctor Leonel Fernández para recuperar esos emporios y preservarlos para la posteridad, en vista de que todos, sin excepción, llevaban varios años en una situación de quiebra, lo que los convertía en una carga insoportaba para el Estado. Para conducir el proceso de capitalización, se creó, mediante Ley 141-97, la Comisión de Reforma de la Empresa Pública (CREP), institución que opera desde 1997. Con la capitalización se busca recuperar las empresas, atrayendo inversionistas que pongan capital para que estas puedan tener ganancias. Además, se aspira a que el Gobierno de turno pueda usar el dinero que gastaba en las empresas públicas en áreas tan importantes como la educación, la salud y otros servicios sociales. Además, la capitalización permite aumentar los empleos productivos y poner a participar a los trabajadores como socios de las empresas surgidas del proceso de reforma.
En palabras más llanas aún, la capitalización consiste en aumentar el capital de la empresa, de manera que un inversionista privado aporta una cantidad de dinero igual al valor de la compañía objeto de la reforma. Con ese dinero, más el valor de la empresa, se forman nuevas compañías, en las cuales el Estado continúa siendo dueño de un 50% de las acciones.
Como se ve, esta forma de recuperación de las empresas estatales, aplicada con éxito en Bolivia y otros países del continente, tiene probadas ventajas que la hacen merecedora del respaldo firme y decidido de todos los dominicanos que aspiran a tener un Estado más eficiente y un país mejor. 
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